A finales del siglo XVIII la relación entre España y Francia empeoró, a causa de la ambición y los intereses económicos. A pesar de la alianza que mantenían contra Inglaterra (Tratado de San Ildefonso).
Napoleón, y su deseo imperialista, quería alcanzar el dominio del Mediterráneo. Para impedirlo se firma el tratado de Fontainebleu consistía en la invasión y posterior reparto de Portugal, antiguo aliado de Inglaterra. El ejército francés ocupó Portugal, y las tropas francesas ya tenían el camino libre en territorio español, que provocó la ruina.
España no atravesaba su mejor momento, se había producido el motín de Aranjuez, por el cuál había asumido al trono Fernando VII que arrebató el trono a su padre Carlos IV.
Napoleón aprovechó la oportunidad y reunió a padre e hijo en Bayona, donde se produjo “la farsa de bayona”, que finalizó con José Bonaparte, hermano de Napoleón, siendo la autoridad en territorio español.
El 2 de mayo de 1808, el pueblo español, inició la resistencia, levantándose en armas contra la Francia usurpadora, dando lugar a la lucha guerrillera, el pueblo de Madrid fue declarado rebelde.
El 15 de junio de 1808, se considera legítimo el mando de José I,
la Junta General del Principado de Asturias, a la que luego se le sumaron Cantabria, Galicia y León, se unieron contra el poder francés, solicitando la ayuda británica.
A pesar de la facilidad que Napoleón había imaginado, pronto empezaron los problemas, la primera derrota en Bailén, contra el ejército español, demostró las debilidades del ejército francés en batalla. Napoleón se puso al frente de la lucha, con un ejército entrenado , el 5 de diciembre consiguió entrar en Madrid.
Los ingleses acudieron en defensa de España y Portugal.
Napoleón regresó a Francia, por la amenaza austriaca, dejando en España la campaña en manos de Soult, imaginando que estaba ya controlado.
Pero Napoleón no contó con la fuerza popular, las guerrillas. En 1812, los franceses debieron iniciar la campaña a Rusia, por lo cuál retiraron parte de sus fuerzas de la Península.
Entre 1812-1813 los franceses fueron derrotados, primero en Salamanca y Arapiles, finalmente tuvieron que retirarse tras las derrotas de Vitoria y San Marcial.
Por el Tratado de Valençay, firmado el 11 de diciembre de 1813, Fernando VII recuperó el trono español.


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